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Programa

Las JIAP son un evento anual de capacitación en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de acceso libre y gratuito de tres días de duración donde se presentan más de 60 conferencias de primer nivel. Se realizan en forma ininterrumpida desde 1992 y actualmente cuentan con un público que supera los 3.000 asistentes. Son organizadas por AsIAP y desde sus comienzos han sido declaradas de interés nacional.
Se realizará del 22 al 24 de agosto, en el Centro de Conferencias de la Intendencia Municipal de Montevideo.
 

JIAP 2007 - Gobierno Electrónico   

 

En los últimos años, el sector público ha visto como las tecnologías de la información y la comunicación han comenzado a irrumpir en los procedimientos y en el funcionamiento de la administración pública, proclamando mayores dosis de eficiencia, más transparencia y mayor agilidad en la prestación de servicios a la ciudadanía. 
Según la OEA – INEAM (Instituto de Estudios Avanzados para las Américas), el Gobierno Electrónico es la aplicación de las TICs a la gestión de gobierno, buscando: hacer más eficiente el funcionamiento del Estado, brindar mejores servicios a los ciudadanos, promover la transparencia, disminuir la corrupción y fortalecer la democracia mediante la participación ciudadana en los temas de gobierno
. 
La mayor parte de estas tecnologías han mostrado su valor agregado en el mundo de la empresa y, con ligeras modificaciones, comienzan a ser adoptadas por el sector público, en algunos casos en busca de eficiencias que impacten positivamente en las finanzas públicas y, en otros, como respuesta a una ciudadanía que demanda más información, más transparencia y más eficiencia en la administración pública. 

En la mayor parte de los países de Latinoamérica, la búsqueda de transparencia actúa como motor permanente en un continente cuya imagen como plaza de negocios, aunque mejorada en los últimos años, continúa siendo continuamente golpeada por estadísticas sobre corrupción y opacidad en el sector público. 

La adopción de las TIC se ha convertido para los gobiernos de todo el mundo en un elemento central de desarrollo en la medida en que empuja a la ciudadanía y las empresas a participar de las posibilidades de la nueva economía.  

El gobierno es la industria más grande del mundo. Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), las compras gubernamentales suponen en promedio el 17% del PBI de cualquier país, por tanto, el nivel de eficiencia en el funcionamiento de la administración pública afecta de forma significativa a la competitividad del país en general. 

Las empresas relacionadas con las TIC han llevado a cabo enormes esfuerzos de inversión en investigación y desarrollo que han permitido no sólo que la famosa Ley de Moore[1] se cumpla con creces sino que, en general, la tecnología se haya hecho omnipresente en nuestra vida cotidiana para facilitar la atención de forma más sencilla y más rápida de necesidades como la compra de un pasaje de avión, la solicitud de una línea telefónica o el envío de dinero desde otros países.  

Por supuesto, los gobiernos de todo el mundo han seguido la estela del sector privado y han incorporado tecnologías avanzadas tanto en el manejo interno de sus operaciones como en la gestión de sus relaciones con la ciudadanía. Las herramientas ERP (Enterprise Resource Planning) o CRM (Customer Relationship Management), inicialmente diseñadas para el mundo de la empresa, han experimentado un importante nivel de adopción por parte del sector público. 

Si bien hay que reconocer la contribución de la tecnología a este proceso modernizador, la experiencia aconseja que los responsables de los proyectos de transformación de la administración pública no sitúen la tecnología en el centro del proyecto sino como herramienta de apoyo fundamental. En el diseño de estos proyectos resulta crítico evitar ciertos errores que se han dado con relativa frecuencia: automatizar la ineficiencia, informatizar la corrupción o rediseñar la administración pública para que funcione de acuerdo con un programa de software. 

La tecnología debe situarse al servicio de la modernización de la administración, en lugar de diseñar la modernización en función de la misma. Las posibilidades de transformación de la administración pública utilizando las nuevas tecnologías son espectaculares y los pioneros del gobierno electrónico como Australia o Canadá, no sólo muestran con orgullo sus logros y los comparten con la comunidad internacional sino que refuerzan constantemente sus ambiciosos planes de gobierno electrónico. 

De todas formas, es bueno aplicar cierta dosis de realismo en el idealismo del gobierno electrónico. 

Los ahorros tardan en llegar por dos razones fundamentales. En primer lugar, se requieren elevadas tasas de uso de la solución que lleva  tiempo alcanzar. En segundo lugar, el gobierno electrónico aún no sustituye la forma tradicional de prestar servicios por lo que deben mantenerse ambas, al menos por un tiempo, lo cual inicialmente incrementa los costos en lugar de disminuirlos. 

Desde las compras públicas, hasta la recaudación de impuestos, pasando por la obtención de un permiso para instalar un negocio o la inscripción de un hijo en el registro civil, las nuevas tecnologías han cambiado las reglas de la relación gobierno-ciudadano para hacer este contacto más transparente y más eficiente. 

Algunas experiencias de Gobierno Electrónico han estado operativas durante un período de tiempo suficientemente largo como para afirmar que efectivamente su impacto es ampliamente positivo y justifica con creces la inversión. 

Del mismo modo, todas estas experiencias muestran que la transformación de la administración pública es un proceso complejo, que debe estar bien planificado, que requiere una aproximación gradual y, sobre todo, que debe ser participativo y contar con los aportes de todos aquellos que se verán afectados por el cambio: funcionarios del gobierno, empresarios, ciudadanos, la colectividad académica y asociaciones civiles como AsIAP. 

Sin entrar a valorar si la incorporación de la “e” en la administración pública para convertirla en gobierno electrónico es buena o mala, resulta un hecho que se trata de un fenómeno imparable y que la cuestión fundamental para los gobiernos no es si deben o no embarcarse en un Plan de Gobierno Electrónico sino cuando y cómo deben hacerlo. 

El cuándo es sin dudas una decisión política, en la que ya se han dado los primeros pasos con la creación de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno Electrónico y la Sociedad de la Información y del Conocimiento. 

En el cómo, es donde podemos aportar desde AsIAP y Jiap, y es uno de nuestros objetivos para las próximas Jornadas. Por ello esperamos contar con la participación y el apoyo de todos ustedes.

 

Muchas Gracias.

 

Ing. Mercedes Tarabal

Presidenta de Jiap 2007

 


 

[1] La Ley de Moore sostiene que la capacidad de procesamiento de un chip se duplica cada 18 meses

   

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