Inteligencia Artificial, Industria y Empleo

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Una lectura interesante del mundo que ya está entre nosotros. Este es uno de los temas centrales de #JIAP2018, donde conversaremos con el ministro de Trabajo Ernesto Murro en un mano a mano y lo veremos también en una tertulia con los principales referentes de temas laborales de nuestro país.

Poco a poco la inteligencia artificial está entrando en la vida de las sociedades, de las empresas y de las personas. Las ventajas están claras, pero al ser algo completamente disruptivo, surgen voces de alarma sobre los riesgos que puede traer consigo.

Si James Watt levantara la cabeza, el padre de la primera revolución industrial, contemplaría sorprendido la velocidad a la que cambian los procesos industriales en la actualidad. Su invento, la primera máquina de vapor de agua, supuso un cambio brutal en los procesos industriales desde finales del siglo XVIII a principios del siglo XIX. Al igual que sucede ahora, los cambios que introdujo esa máquina supuso que las sociedades se transformaran, se desarrollase sobremanera la industria y las relaciones entre las diferentes naciones también cambiasen. Surgieron nuevos problemas económicos y aparecieron diferentes tensiones sociales, desconocidas hasta el momento. Exactamente lo mismo que sucede en estos momentos, con la diferencia de que la primera Revolución Industrial ocupó mucho más tiempo de lo que está ocurriendo actualmente.

En los cambios que se están produciendo actualmente, denominados como Revolución Digital, el más relevante de todos ellos es el de la Inteligencia Artificial. Evidentemente, Internet, la nube o el Big Data, aportan su granito de arena a esta nueva revolución, pero es la robotización y, sobre todo, la Inteligencia Artificial, los que más van a afectar tanto a la economía, como a la industria y sobre todo a las sociedades.

Nos encontramos ante un cambio al que, a lo mejor, no estamos preparados. Los temores no parecen venir de los elementos que están posibilitando el cambio, por mucho que diferentes entidades, desde partidos políticos pasando por sindicatos o incluso los propios Estados, parecen señalar. Los temores vienen por el tiempo. Sí, es el tiempo el principal factor de miedo. Y es que, no es que no estemos preparados para la revolución digital, sino la velocidad a la que esta revolución se está produciendo.

Inteligencia Artificial en la empresa

La Inteligencia Artificial (IA), sin duda es el factor que más va a hacer cambiar los procesos empresariales e industriales. La IA es una de las tendencias principales en el desarrollo de soluciones tecnológicas para empresas. Por ejemplo, está surgiendo una nueva generación de software autónomo que va a estar en el centro de la estrategia empresarial los próximos años. Otro ejemplo lo podemos encontrar también en la robotización apoyada en la inteligencia artificial. En definitiva, todo un cóctel para hacer temblar a la vieja sociedad del siglo XX en la que, todavía nos encontramos.

 

Todos los temores que se manifiestan en torno a la inteligencia artificial se resumen en uno solo: perder el estado del bienestar

Y es que, a pesar de toda la tecnología que nos rodea, de la evolución que han sufrido las empresas y las industrias, la mentalidad de las sociedades sigue instalada en el siglo XX. Porque la realidad es que la Inteligencia Artificial no es algo nuevo. Se llevan muchos años desarrollando modelos y técnicas de IA. En opinión de Mar Montalvo, directora de Desarrollo de Negocio de Big Data y Analytics de Oracle, “la inteligencia artificial es una tecnología incipiente, pero no se trata de un terreno desconocido. Realmente la IA ha formado parte del desarrollo de las tecnologías de la información desde los tiempos de Alan Turing. Lo que ocurre es que justo ahora estas capacidades están adquiriendo madurez suficiente como para convertirse en una realidad de mercado. Haciendo un símil con el mundo del automóvil, hay desde hace años vehículos que incorporan funciones automáticas (señales acústicas de peligro, encendido automático de las luces, etc.), pero para hacer un coche autónomo es necesario contar con los datos y la información del mundo exterior (las carreteras, el tráfico, el tiempo…) e integrarlo todo para que el vehículo funcione por sí mismo sin intervención humana. Ese es el salto cualitativo que estamos dando ahora”.

Dónde están los temores

Todos los temores que se manifiestan en torno a la inteligencia artificial se resumen en uno solo: perder el estado del bienestar que las sociedades alcanzaron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sí, se habla de pérdida de privacidad, de qué se hace con los datos o de cuál es la seguridad que ofrece la Inteligencia Artificial, pero lo que realmente asusta a las personas es la pérdida de su empleo y la imposibilidad de encontrar uno nuevo porque una máquina o un software lo hace mejor que un humano. Ese es el gran temor.

Tampoco es algo novedoso. Ya hemos pasado por él. James Watt lo pudo comprobar con su invento: ¿Qué ocurrió con miles de agricultores con la aparición de los tractores o de las segadoras? ¿Y las costureras ante las máquinas de tejer? Se tuvieron que reciclar y adaptar. Lo mismo ocurrirá ahora. Porque la inteligencia artificial va a afectar a todos los sectores. Juan Juan, Southern Europe CTO de DXC Technology enumera algunos: “La aparición de sistemas de visión artificial con múltiples aplicaciones en industrias manufactureras, automóvil, salud, logística, etc. También sistemas de procesado y reconocimiento de voz en distintos idiomas y para ámbitos de especialización de negocio como puede ser el bancario o los seguros. Posibilidades de evaluar riesgos de cualquier tipo sobre los que exista un continuo de experiencias que puedan ser capturadas, etc.”. En definitiva, las empresas están cambiado sus procesos a fin de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, de los consumidores o de los partners con los que se relaciona y por ello, las sociedades están En definitiva, las empresas obligadas a adaptarse a la nueva realidad y cambiar su pensamiento del siglo XX. “Tenemos que afrontar el reto de asimilar de forma cada vez más rápida y ágil innovaciones para las que desde un punto de vista cultural, legislativo, laboral, e incluso ético, aún no estamos del todo preparados. Nuestro gran reto es acelerar nuestra capacidad de adaptación ante los nuevos avances que se avecinan”, asegura Fabio Arena Sena, Product Marketing Manager, Huawei CBG.

Inteligencia Artificial – El impacto

La robótica y la inteligencia artificial harán posible la realización de muchas tareas de forma más rápida y precisa, lo que supondrá que progresivamente la actividad vaya cambiando y los profesionales cada vez vayan enfocándose en actividades diferentes y de mayor valor añadido. La industria, va a a ser uno de los sectores más afectados, aunque también habría que señalar que las empresas que componen este sector son los que posiblemente más innovaciones tecnológicas han ido incorporando desde su nacimiento.

El problema es que los trabajadores observan que las ventajas que trae la inteligencia artificial para la empresa, supone la desaparición de su puesto de trabajo. Según el estudio “The Workforce in Europe 2018” realizado por el proveedor de soluciones de Gestión del Capital Humano ADP a casi una tercera parte (28%) de la fuerza de trabajo europea le preocupa que, en algún momento, su trabajo se haga de forma automática; el 15% cree que ello ocurrirá en cinco años, y más de una cuarta parte (28%) cree que en diez.

Con tantos empleados que se enfrentan al desempleo o a una reasignación debido a la tecnología, la formación continuada y la mejora de las habilidades de la fuerza laboral garantizarán que tengan las cualidades exigidas en el nuevo entorno laboral. Por ello, las empresas están empezando a formar a sus empleados, ya que es la única fórmula de que esos trabajadores no pierdan su empleo y además no tengan que buscar fuera nuevos perfiles que se adapten a las nuevas necesidades. Según ese mismo estudio, un 37% de los empleados indica que su organización ya está llevando a cabo nuevos esos planes de formación, y además un 15% cree que sus empresas lo tienen previsto. No obstante, eso deja a casi la mitad (48%) de los empleados con la perspectiva de que sus habilidades serán sustituidas en un futuro no muy lejano si su empresa no actúa con rapidez.

Por sorprendente que parezca, son los más jóvenes los empleados más preocupados. Y es que, la preocupación sobre la automatización es mayor entre los grupos más jóvenes, entre los que casi cuatro de cada diez (39%) de entre 16 y 24 años, están preocupados por la automatización de sus trabajos, en comparación con solo el 18% de los mayores de 55. Esto podría deberse a que están menos establecidos en sus carreras profesionales y tienen menor vida laboral delante de ellos, pero, ciertamente, demuestra que el impacto de la IA ya está muy presente en las mentes de los más jóvenes.

Nuevos puestos de trabajo

La inteligencia artificial cambiará, por tanto, los procesos industriales. Sin embargo, a pesar de los alarmistas, los nuevos puestos de trabajo pueden sustituir a los que se pierden. Tal y como afirma José Barranquero, country manager de RTB House “algunos roles se extinguirán y otros serán creados. Por ejemplo, la tasa actual de desarrollo de inteligencia artificial permite que las empresas busquen más especialistas en TI, analistas de datos y programadores. Próximamente viviremos probablemente un boom de nuevas ofertas de trabajo para científicos de datos, una posición que hasta ahora no había sido muy popular”. En la misma línea se posiciona Fabio Arena de Huawei CBG: “Las nuevas tecnologías van a abrir nuevos y apasionantes horizontes no solo desde el punto de vista de la innovación como tal, sino también desde un punto de vista laboral, social y cultural, en general. Un reto importante es convertir esta nueva era de cambio en un momento para avanzar y desarrollar nuestra sociedad, desde todos los puntos de vista”.

Actualmente, nos encontramos en un estado de imparable evolución hacia un nuevo Modelo orientado a la transformación digital de muchos de nuestros procesos, procedimientos y formas de trabajar, que afecta a la Sociedad en general y, en particular, a todos los profesionales que necesitan conocer las nuevas herramientas habilitadoras para subirse al nuevo tren de una empleabilidad 4.0.

Todavía hay tiempo para la adaptación, a pesar de la rapidez con que se producen los procesos. Tal y como asegura Guillermo Pérez, Vicepresidente de la Alianza por el Talento Digital de Ametic, “estamos en una fase incipiente de análisis sobre el valor que aporta la tecnología en los negocios, su aplicabilidad y adecuada integración con los modelos laborales, desarrollando nuevos casos de uso que permitan mejorar la calidad de nuestros procesos, productos o Servicios. Este análisis requiere un esfuerzo por parte de todos los agentes económicos y sociales para analizar, a tiempo real y por proyecto, cómo impacta la automatización en la Industria. Es decir, si automatizo un proceso de bajo valor añadido y que puede realizar una máquina y en paralelo estamos realizando un plan de formación a la plantilla orientada a realizar tareas de más valor, habremos introducido la tecnología para mejorar un proceso y dar más valor al profesional”.

Sustituir los viejos empleos por otros va a ser una de las arduas tareas a las que nos vamos a enfrentar todos. Los retos a los que nos enfrentan las Inteligencia Artificial, la robotización o el Big Data son mayúsculos. Afectan no sólo a empresas, sino fundamentalmente a los Estados, que tendrán que redefinir muchas de sus políticas. Por ejemplo: ante el menor número de trabajadores necesario, ¿quién va a pagar los impuestos necesarios para sostener los costosos Estados del Bienestar? ¿Es necesario imponer una tasa o un impuesto al uso de robots? ¿Qué se hace con aquellas personas que están lejos de su jubilación pero no tienen el perfil para adaptarse a las nuevas demandas productivas?

La Inteligencia Artificial va a cambiar la metodología de trabajo en muchos entornos

En principio parece que se crearán nuevos empleos. Como indican varios informes, entre ellos Reworking the revolution elaborado por Accenture y presentado en la pasada edición de Davos, y como ha ocurrido en revoluciones anteriores. En este sentido, Isabel Fernández, managing director Applied Intelligence de Accenture cree que “los empleos se verán profundamente transformados pero gracias a la madurez como sociedad, a la globalización y a la democratización del acceso a la formación, estoy segura de que sabremos gestionarlo mejor que en revoluciones anteriores”.

Queda claro que la Inteligencia Artificial va a cambiar la metodología de trabajo en muchos entornos. No en vano, una de las olas que más tracción está ganando entorno a la IA es la de asistencia robótica. Es una realidad en muchas áreas: chatbots, cirugía asistida robóticamente, cadenas de producción, etc. Pero todavía estamos prácticamente en pañales en este universo. Galo Montes, director de preventa de HPE, asegura que “la inteligencia artificial en el entorno laboral significa cambio. Alguien en el siglo XVIII advirtió sobre los peligros de la revolución industrial para el entorno laboral. Del impacto que tendría sobre la agricultura tradicional, la ganadería y en general, cualquier forma de industria primitiva. La realidad es que la revolución industrial generó más puestos de trabajo que los que llevó a la extinción. Puestos de trabajo, eso sí, con unas necesidades completamente diferentes. Sinceramente, en mi opinión y experiencia, la tecnología será un aliado y complemento perfecto para los profesionales y permitirá, sin duda, crear nuevas profesiones que no existen actualmente. En mi caso, creo más en la construcción que en la destrucción del empleo.”. Por ahí parece que van las tendencias: nuevos puestos de trabajo que sustituirán a los antiguos.

La tecnología debe introducirse en los modelos de negocio para aportar más valor, agilidad a los procesos y anticiparse a los problemas a través del análisis predictivo de los datos o para realizar tareas muy estandarizadas de bajo valor añadido. Empresas y asociaciones están trabajando en el problema del reciclaje de trabajadores. Por ejemplo desde Ametic, están trabajando en el análisis de cuáles son las necesidades digitales reales de los asociados, valorando qué perfiles profesionales 4.0 se requieren en sus empresas con el objeto de determinar si existe o no una brecha digital en el mercado laboral y, en ese caso, identificar dónde se encuentra esa brecha. El portavoz de esta asociación considera que éste “sería un excelente punto de partida para diseñar y proponer planes formativos público privados que complementen la formación necesaria de nuestros profesionales, para adaptarse al nuevo ecosistema”.

Las capacidades profesionales demandadas en el futuro van a ser sustancialmente diferentes a las demandadas hoy en día. No es motivo de alarma realmente, a lo largo de la historia se han producido muchas transformaciones profundas del entorno laboral y hoy en día la mayor parte de nuestros trabajos difieren sustancialmente de lo que eran hace 50 años. “Obviamente, será necesario que los trabajadores del futuro tengan otro tipo de conocimientos para aprovechar al máximo las capacidades de las herramientas de analítica de datos. Todas las revoluciones tecnológicas han generado crecimiento y empleo, al tiempo que han generado incertidumbres por las transformaciones que llevan aparejadas. A largo plazo, esta revolución tecnológica generará muchos más empleos de los que se destruirán. Los nuevos empleos estarán centrados en las tareas más creativas, mientras que aquellas que son repetitivas y se pueden parametrizar irán reduciendo su importancia”, afirma Mar Montalvo de Oracle.

Atraer talento

El fenómeno de la transformación digital en general, y el de la Industria 4.0, en particular, están cambiando nuestra economía, así como la naturaleza del mercado de trabajo. Ante este escenario, empresa y trabajador deben estar preparados: la empresa para fidelizar y atraer talento; y los trabajadores para adaptarse y formarse en nuevas habilidades digitales. Hoy vivimos en la era digital, donde la humanidad tiene la posibilidad de acceder a nuevos niveles de conectividad e información que transforman la manera de trabajar y de estudiar y dan paso a un nuevo estilo de vida, ciudadanos globales.

Ganar la confianza de los ciudadanos en la aplicación de estas tecnologías será uno de los principales retos de la Inteligencia Artificial en los próximos años

El fenómeno de la Industria 4.0 va a suponer que se creen nuevos empleos, y que, otros tantos se reconviertan. Vinculada a la transformación digital van a surgir nuevas profesiones, algunas de las que todavía no sabemos nada, y nuevos modelos de negocio que demandarán otros conocimientos y habilidades. Y es en el talento y en la formación donde se encuentra la clave del éxito. Incluso para aquellas personas mayores que ven peligrar sus puestos de trabajo por culpa de no tener la formación necesaria pero que ven lejana la edad en que entren en su jubilación. En este sentido, Gemma Nogales, directora de desarrollo de personas de Lantek, cree que “el reciclaje no es una cuestión relativa a la edad, cualquier trabajador, sea veterano o un perfil más novel, debe tener acceso a una formación continua, que le permita adquirir nuevos conocimientos, competencias y cualificación que, después, trasladará a su actividad diaria y permitirá que su empresa sea más competitiva y productiva y a que tengan alcance a profesionales más cualificados. El desarrollo en la Industria 4.0. es frenético. La tendencia a una mayor especialización, en algunos casos se hablará de hiperespecialización, hará necesaria esa reorientación de las profesiones, especializándose en aquellas tareas que aporten valor. Las empresas son conscientes de la necesidad de contar con perfiles senior que tengan la experiencia laboral y el conocimiento empresarial, del mercado, de las tareas que implican determinados puestos, etc. hablamos de un bagaje que solo se puede adquirir con años de trabajo y que también son necesarios para el crecimiento y desarrollo de las empresas. El éxito está en saber gestionar el talento de las personas que conforman una organización y que convivan de modo que enriquezcan sus equipos humanos independientemente de su generación”.

Lo que sí que tenemos que tener claro es que empleos se van a perder… y muchos. Al menos en el corto plazo. En el medio largo-plazo, el empleo se verá favorecido porque uno de los problemas actuales es que la mayoría de profesiones ligadas a esta nueva Revolución Digital, es que no se conocen cuáles van a ser las necesidades futuras y por tanto, tampoco se conocen qué perfiles específicos van a ser necesarios para engrosar la nueva maquinaria laboral. Juan Juan, de DXC Technology asegura que nos enfrentamos a un reto que no es desconocido. En su opinión, en revoluciones pasadas, “inicialmente, el balance en la creación de empleo fue negativo, pero luego se corrigió. Con la inteligencia artificial se esperaría una situación equivalente sólo que con escalas de tiempo mucho mas reducidas”. Por eso, este directivo incide en la importancia que tiene el esfuerzo educativo. Para ello es fundamental la labor que realice la administración pública en materia de educación.

Por su parte, Sridhar Iyengar, presidente de Zoho para Europa, cree que “el objetivo de la inteligencia artificial es evitarnos las tareas repetitivas, así que todos empleos de esas características sí que se “perderán”. La solución pasa porque las empresas y las administraciones tienen que plantear programas de desarrollo a gran escala que permitan a los ciudadanos prepararse para trabajos más específicos que sean más estratégicos y requieran la inteligencia humana. Muchas empresas han empezado ya este proceso para reforzar los conocimientos de sus trabajadores”.

Toda la transformación digital que estamos sufriendo se basa en un concepto simple: liberar a los humanos de tareas repetitivas basadas en procesos predecibles y largos de realizar, así como del procesamiento de conjuntos extensos de datos que requieran concentración constante. Tal y como señala Ángel Zuate, Principal Product Marketing, Exact, “hay muchos ejemplos en las plantas de producción de empresas fabricantes, donde robots conectados realizan el trabajo mecánico, enviando las respuestas a sistemas de datos, o en el análisis de riesgos de clientes de servicios financieros, en los que los sistemas deben predecir patrones del mercado y sus consecuencias. De esta manera, las personas pueden dedicarse a tareas que aportan mayor valor y requieren cualidades innatas al ser humano como creatividad, iniciativa, liderazgo o trabajo en equipo”. Es aquí donde residen las claves de la nueva Revolución Digital.

Pero sobre todo, se trata de ser positivos. Este es el mensaje que lanza Marco Piña, Director de Nuance Enterprise Iberia“el ser humano tiene que confiar en los nuevos retos, en la inteligencia artificial, en el Big Data o en la robotización. Las posibles pérdidas de trabajo que podría suponer la irrupción de los sistemas de automatización inteligentes subrayan la desconfianza de los ciudadanos en este tipo de tecnologías. Sin embargo, la realidad es que la Inteligencia Artificial generará nuevas oportunidades y mejorará los procesos productivos de las organizaciones. Por todo ello, es evidente que ganar la confianza de los ciudadanos en la aplicación de estas tecnologías será uno de los principales retos de la Inteligencia Artificial en los próximos años”.

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